Ayer, 15 de septiembre, fue el Día Mundial del Linfoma, un momento para aumentar la conciencia sobre esta enfermedad de la sangre que afecta a miles de personas en todo el mundo. 🌍
Los linfomas son un tipo de cáncer que afecta los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco. Existen muchos tipos diferentes, desde los más agresivos hasta los más indolentes, y cada uno requiere un enfoque de tratamiento único. 📊
🔍 En nuestra nueva entrada de blog, exploramos:
¿Qué es el linfoma y cuáles son sus tipos?
Síntomas a tener en cuenta.
Importancia del diagnóstico temprano.
Conocer más sobre el linfoma puede ayudar a detectarlo a tiempo y mejorar las opciones de tratamiento. ¡Infórmate y comparte esta información con tus seres queridos! ❤️
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El 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Linfoma, una enfermedad de la sangre que aparece cuando los linfocitos T o B, en diversos estados de maduración y fuera de la médula ósea (normalmente en los ganglios linfáticos o en un órgano), manifiestan algún tipo de defecto que, por un lado, prolonga su vida de manera anormal y, por el otro, hace que se reproduzcan de forma descontrolada.
En general los linfomas son más frecuentes en los hombres que en las mujeres y la mayoría de ellos se diagnostican más frecuentemente en la edad adulta que en la infantil.
Tradicionalmente los linfomas se clasifican en dos grandes grupos: linfoma de Hodgkin (LH) y linfoma no Hodgkin (LNH).
Los linfoma no Hodgkin se pueden clasificar según la velocidad de su crecimiento (su agresividad): linfomas agresivos e indolentes. Los linfomas agresivos se desarrollan muy rápido, pero son más sensibles a los tratamientos y se pueden curar aproximadamente en tres cuartas partes de los casos. Los indolentes son mucho más lentos, progresan más despacio, pero son menos curables de forma definitiva, aunque los pacientes pueden vivir muchos años prácticamente sin síntomas debido a los nuevos tratamientos.
Como existe gran variedad de tipos de linfomas, los síntomas son de varias clases y los tratamientos son muy diversos dependiendo del tipo específico de linfoma. Como expone el Dr. Tomás Navarro, jefe clínico del laboratorio de hematología del Instituto Catalán de Oncología (ICO) Badalona e investigador del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC): «Es fundamental conocer el mecanismo de la enfermedad para poder luchar contra ella de una manera más eficaz».
El linfoma no Hodgkin más frecuente de todos es el linfoma difuso de células grandes B, que es también el más frecuente entre la población inmunodeprimida (que incluye a las personas infectadas por el VIH). Aunque la mayor parte de los enfermos inmunodeprimidos que padecen este tipo de linfoma consiguen curarse, todavía hay un 30% que no superan el linfoma.
Síntomas
Por regla general, los linfomas se presentan como ganglios linfáticos aumentados de tamaño que, cuando aparecen en zonas accesibles como el cuello, las axilas o la ingle se pueden palpar evidenciando su tamaño aumentado. Estos bultos (adenopatías) no suelen ser dolorosos. Cuando aparecen en zonas menos accesibles (abdomen, mediastino, etcétera) pueden pasar desapercibidos, por lo que el diagnóstico es más difícil y solo se consigue cuando aparecen otros síntomas que obligan a realizar estudios más exhaustivos.
Estos síntomas pueden ser fiebre superior a los 38 grados, sudoración nocturna profusa hasta llegar a empapar la ropa y pérdida inexplicable de peso (superior al 10% en seis meses). Asimismo, los pacientes pueden experimentar otras manifestaciones locales como adenopatías periféricas o agrandamiento del bazo, lo que se conoce como esplenomegalia.

