¿Qué es la dermatitis asociada a la incontinencia (DAI)?

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La incontinencia es uno de los problemas más frecuentes entre los ancianos y las personas mayores. La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de orina, mientras que la incontinencia fecal se produce por la excreción involuntaria de heces (heces líquidas o sólidas y gases). La incontinencia produce un exceso de humedad en la piel situada en la zona de alrededor de los genitales, provocando irritación, enrojecimiento, descamación y, en algunos casos, infección, desencadenando lo que se conoce como dermatitis asociada a la incontinencia.

 

¿Cuáles son las causas de la dermatitis asociada a la incontinencia?

 

La dermatitis asociada a la incontinencia se produce cuando la piel ha estado expuesta de forma prolongada o crónica a la orina y las heces (especialmente a las heces líquidas). Se presenta, principalmente, en la zona del perineo (o de los genitales), en las nalgas, la ingle, el surco situado entre los glúteos y la parte interna y posterior de los muslos. Ello se debe a que cuando la piel está húmeda es más propensa al ataque de las bacterias y los microorganismos patógenos.

 

¿Cómo se puede prevenir la dermatitis asociada a la incontinencia?

El principio básico de la prevención es la higiene. Hay que evitar al máximo el contacto de la piel con la orina y las heces. El papel del cuidador es fundamental para proteger la piel de los ancianos y enfermos de posibles infecciones.

 

En Bastón de Oro recomendamos llevar las siguientes pautas de limpieza:

• Hay que limpiar la piel de la persona afectada con un jabón antibacteriano que no sea agresivo y, después, enjuagar muy bien con agua limpia. Posteriormente, se debe secar la zona afectada y aplicar una crema hidratante hipoalergénica para proteger la piel y aislarla de los efectos irritantes de la orina y las heces. Todo ese proceso tiene que hacerse con la máxima suavidad, para evitar que el mismo proceso de limpieza irrite la piel.

 

• En el caso de los ancianos o de las personas enfermas que llevan un pañal para la incontinencia, se debe escoger el que tenga el tamaño adecuado para cada persona, de forma que absorba suficientemente la humedad y limite el riesgo de desarrollar DAI. El pañal debe cambiarse regularmente, al menos tres veces al día. Además, se debe cambiar también después de cada evacuación intestinal. Recuerda que los pañales son desechables y de un solo uso, de forma que no pueden reutilizarse nunca.

 

• Cuando la persona está postrada en cama o en una silla de ruedas, se debe controlar diariamente el estado de la piel, especialmente en áreas de presión (con el fín de evitar las úlceras por presión). Además, después de cada episodio de incontinencia es necesario cambiar, también, las sábanas y la ropa.

Aplicando las medidas de higiene adecuadas se puede curar la dermatitis asociada a la incontinencia, incluso en los casos de incontinencia grave o crónica.

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