Hipersomnia en personas mayores

hipersomnia

Con el paso de los años el ritmo de vida de las personas se va transformado y esto afecta también a sus ciclos de sueño. No obstante, el hecho de que muchas personas mayores se pasen gran parte del día durmiendo no es una condición inherente a la edad. Ese sueño diurno excesivo, también llamado hipersomnia, es un conocido trastorno que puede resolverse si se identifica y se trata a tiempo.

 

La somnolencia diurna

Son muchos las personas mayores que no duermen por la noche y que durante el día se muestran cansados, apáticos y adormecidos. Esta condición que normalmente asociamos a una edad avanzada es en realidad un trastorno que puede producirse en cualquier etapa de la vida y que se conoce con el nombre de hipersomnia.

Si bien es cierto que este tipo de somnolencia es bastante más común entre las personas mayores, conviene hacer hincapié en que no se trata del estado natural propio de las personas mayores. Dormirse continuamente o tener exceso de sueño durante el día es en realidad una sensación subjetiva que debería corregirse lo antes posible para evitar la consolidación de malos hábitos en relación a los ritmos de sueño.

 

Durante el sueño el cuerpo humano segrega hormonas que protegen el corazón y regeneran el sistema inmunológico, se fortalecen las conexiones neuronales que ayudan a mantener sana la memoria y se alcanza un estado de relajación. En resumen, dormir es también una necesidad biológica como la de comer o respirar.

 

Pero, ¿qué pasa cuando el cuerpo nos pide dormir a cualquier hora del día? Una persona de edad avanzada nunca debería superar las diez horas de sueño diarias sin causa justificada. Es un margen de sueño más que suficiente para que el cuerpo y la mente repongan energías y pueda afrontar sin problemas una nueva jornada.

En el caso de las personas mayores, es habitual que estos ciclos naturales de las horas de descanso experimenten algunas variaciones. El sueño nocturno es más fragmentado, aparecen nuevos patrones entre la relación de sueño ligero y profundo y el ritmo cardíaco se acorta, lo que altera las horas de descanso durante la noche e incrementa la necesidad de dormir durante el día.

 

Los síntomas de la hipersomnia

Aunque por lo general el exceso de sueño durante el día está vinculado al envejecimiento natural, antes de abordar la hipersomnia desde esta perspectiva es importante establecer un diagnóstico para descartar otros posibles factores desencadenantes como pueden ser la depresión, el consumo de determinados fármacos, las anemias, la demencia, la apnea del sueño o a presencia de tumores cerebrales.

Cuando existe constancia de que ninguno de estos factores está provocando el aumento de fatiga y cansancio durante el día, el diagnóstico de la hipersomnia vendrá dado por sus síntomas más comunes:

  • Somnolencia prolongada a lo largo del día y que se experimenta desde hace ya varias semanas.
  • Pérdida de apetito.
  • Desorientación.
  • Problemas de memoria.
  • Declive cognitivo.
  • Agotamiento.
  • Alteraciones en el comportamiento o el estado anímico.

El diagnóstico temprano de este trastorno resulta fundamental para evitar que la hipersomnia se cronifique y se desarrollen otras enfermedades entre las que destacan:

o   El síndrome de Kleine Levin o de la Bella Durmiente, que provoca alucinaciones y alteraciones perceptivas como consecuencia de un sueño pesado que puede durar más de 20 horas.

o   La narcolepsia, que implica una especie de ‘sueño consciente’ en el que el afectado experimenta una parálisis pasajera o debilidad en las extremidades.

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