A veces nos preguntamos si seremos capaces de realizar determinadas actividades deportivas y si serán o no una fuente de preocupaciones para nosotros y nuestra salud. En todo ese pensar y repensar, a veces se nos escapa algo tan importante como la postura que va a mantener nuestra columna vertebral durante la práctica del deporte.
En este post, intentaremos explicar los riesgos que entraña el gesto deportivo para nuestra espalda cuando realizamos algunas actividades deportivas.
Antes de comenzar, unos conceptos básicos:
Escoliosis: Es una desviación lateral de la columna vertebral.
Cifosis: Curvatura de la columna vertebral que produce una postura jorobada o agachada. Generalmente, la cifosis se desarrolla en la parte superior de la columna vertebral (cifosis dorsal).
Espondilolisis y espondilolistesis son dos patologías que frecuentemente están relacionadas entre sí, y que suelen afectar a la parte baja de la espalda. Consisten en un desplazamiento de una vértebra, generalmente hacia adelante.
Deportes en los que hay que vigilar la espalda
Baloncesto
En general es un deporte de bajo riesgo. A las personas que utilicen corsés como tratamiento de escoliosis o cifosis se les permite el entrenamiento, pero no la competición. Al realizarse sobre un terreno duro se necesitan unas zapatillas que amortigüen adecuadamente y protejan tanto al pie como a la columna vertebral.
Balonmano
Al ser de lanzamientos unilaterales se favorece la hipertrofia muscular del lado dominante, eso debemos de tenerlo muy en cuenta. La dirección de la acción rotatoria favorece una escoliosis rotatoria existente.
Bolos, deportes autóctonos
Aunque parecen muy sencillos, producen grandes cargas sobre la columna vertebral, favoreciendo las lumbalgias, sobre todo en individuos con espondilolisis o espondilolistesis. No se aconseja en las hipercifosis por el gesto de lanzar la bola. Debido a que es un deporte asimétrico se desaconseja en escoliosis.
Carrera
Las personas con escoliosis o cifosis que no necesitan corsé pueden hacer cualquier tipo de carrera, aunque son más recomendables las de ritmo lento y de mayor duración. Los individuos que utilizan corsés pueden hacer marcha siempre que no tengan lumbalgias provocadas por el balanceo de las caderas.




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