La gota es un tipo de artritis muy dolorosa que puede afectar a cualquier edad, aunque es más común entre la gente mayor. Se caracteriza por ataques repentinos e intensos de dolor, hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad en las articulaciones.
Se calcula que afecta al 2% de la población de occidente y aproximadamente al 6% de los mayores de 70 años.
Sin embargo, recientemente se ha detectado un mayor número de pacientes con esta patología por el incremento de la esperanza de vida, el aumento de los casos de hipertensión y el tipo de alimentación.
La gota se produce por la formación de cristales de una sal del ácido úrico en las articulaciones. Esto deriva de una acumulación de ácido úrico en la sangre cuando los riñones no consiguen expulsar el compuesto al ritmo necesario.
Tipos:
– Gota aguda: episodio doloroso que sólo afecta a una articulación.
– Gota crónica: hay varias articulaciones afectadas y ocurren episodios repetitivos de dolor e inflamación.
Causas
– Edad
– Antecedentes familiares
– Sobrepeso
– Ingesta de alcohol
– Ingesta de alimentos ricos en purinas
– Órgano trasplantado
– Poseer una enzima defectuosa que dificulta la descomposición de las purinas
– Medicamentos: diuréticos, aspirina, ciclosporina, etc.
– Enfermedades: patología renal, la diabetes, anemias, leucemia…
Síntomas
La concentración elevada de ácido úrico en la sangre recibe el nombre de hiperuricemia, aunque no siempre esta situación desencadena en gota. Los síntomas más habituales de este tipo de artritis inflamatoria son:
• Dolor
• Hinchazón
• Enrojecimiento
• Calor
• Rigidez de la articulación
• Fiebre




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