La importancia de la enfermería en las residencias de ancianos

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El personal de enfermería son titulados/as universitarios/as y sus prácticas son garantía de la seguridad del paciente y de su bienestar.

En Bastón de Oro, disponemos de atención de enfermería diaria y dentro de la gran labor que desempeñan en los centros residenciales, es coordinar sus tareas con las labores de los/as auxiliares, trabajando en equipo. Los centros, se han dotado de un equipo multidisciplinar, trabajando de forma estrecha todo el equipo. Contamos con grandes profesionales.

 

Los/as enfermeros/as, son un pilar fundamental dentro de nuestros centros. Tienen una atención personalizada con todos nuestros residentes.

Realizan tanto las curas sencillas como las complejas, realizan un seguimiento exhaustivo de las úlceras por presión como también de las vasculares. Todas las semanas se reúne el equipo multidisciplinar para tratar y mejorar la atención individualizada de los residentes.

 

Tienen un rol importante en la nutrición, siendo unas de las prioridades de Bastón, detectar problemas alimentarios. Se aseguran de que cada residente tome la dieta más adecuada.

Preparan y administran la medicación oral e inyectable.

Sus conocimientos les permite evaluar una caída, saber en qué momento el/la residente precisa una derivación hospitalaria y la gestión de las urgencias.

 

Por otro lado, hay una labor más desconocida y son los cuidados relacionales. Son iguales de importantes que los técnicos. Desde el mismo momento del ingreso trabajan para fomentar una relación paciente-enfermera sólida, en la cual incluye al familiar, que en ese momento suele también necesitar apoyo. A diario esa relación de confianza con los/as residentes y sus familiares facilitan los cuidados. En ciertas enfermedades como las demencias, la relación es prioritaria para llegar a comunicarse de la forma más adecuada con el/la residente y acertar sus necesidades.

 

Es larga la lista de tareas que realizan. Se necesita tener don de gente y muchos conocimientos dado la diversidad y la pluripatología que encontramos actualmente.

Las residencias de Tercera Edad han cambiado mucho, se proponen hoy en día un proyecto real de vida, en el cual todos los profesionales trabajan convirtiendo los centros en sus casas, teniendo en cuenta y haciendo participes a sus familiares.

 

El trabajo en geriatría es vocacional, dedicado y enriquecedor. Cada residente tiene su propia historia de vida de la cual aprendemos, nos permite ser mejores personas y mejores profesionales.

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