La palabra mandala significa ‘círculo sagrado’. Estas representaciones en forma de círculos son utilizadas en diferentes culturas, como la budista, hinduista, cristiana y en algunas tribus indígenas, como un elemento artístico o un medio para que la persona se encuentre consigo misma.
Desde una visión espiritual, los mandalas son como centros energéticos de equilibrio y purificación, que nos ayudan a transformar la visión que tenemos de nuestro entorno y de nosotros mismos.
Cualquier persona, sin importar la edad, puede dibujar y pintar un mandala, obteniendo numerosos beneficios. El simple hecho de colorear, ayuda a la persona a alcanzar estados de calma.
Las formas y los colores utilizados, expresan pensamientos, emociones e intuiciones de la persona que lo ha hecho. Según dicen, la elección no es casual. El mismo color, según el estado de ánimo de la persona, puede tener significados distintos.
Beneficios psicológicos de la terapia con mandalas
A nivel psicológico, la realización de un mandala es considerada como una buena herramienta para facilitar el equilibrio psicológico de la persona mayor.
Esta técnica puede ayudar a trabajar:
- la concentración
- la paciencia
- la activación de la energía positiva
- la focalización de la atención
- la meditación profunda para elevar el nivel de conciencia
- la expansión de la capacidad de la mente
- el entreno de la memoria
Los mandalas suelen representar la conexión entre el mundo interno y la realidad externa. Dibujar e interpretar un mandala, suele facilitarnos entre otras cosas, tomar contacto con la propia intimidad.




Deja una respuesta