Mejorar la calidad de vida de los mayores dependientes

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En personas de edad avanzada, la dependencia es uno de los mayores obstáculos para el disfrute de un buen nivel de calidad de vida, un problema para su entorno personal.

Afrontar la dependencia significa adaptarse al deterioro de nuestra movilidad y/o de nuestras capacidades mentales, adaptarse a un sentimiento de torpeza y aceptar que tenemos la necesidad de pedir a los demás que nos ayuden.

 

A lo largo de nuestras vidas hemos ido ganando progresivamente en autonomía e independencia. Todos queremos ser mayores para decidir sobre nuestras propias vidas y que nadie nos imponga su voluntad. Queremos ser libres e incluso estamos dispuestos a aceptar nuestros propios errores con el ánimo de aprender. Desde esta perspectiva, es lógico pensar lo difícil que resultará descubrir que en esta última etapa tenemos que deshacer el camino y volver a depender de los demás. Es inevitable que esta fase de la vida se entienda como una pérdida. Sin embargo, es fundamental utilizar la experiencia vital de la que disponemos para darle la vuelta a estos inconvenientes y ser capaces de mantener un buen estado anímico a pesar de ellos.

 

Pensemos que todos nosotros pasaremos por esta situación. Es ley de vida y serán muchos de los que hoy nos cuidan a nosotros quienes deberán ser cuidados mañana.

 

Para poder adaptarse mejor a todos los cambios funcionales y psicológicos que provoca estar dependiendo de los demás, es aconsejable:

  • Por un lado debemos tratar de hacer esfuerzos para seguir llevando a cabo todas aquellas actividades que aún podemos hacer. No podemos abandonarnos y dejar que nuestras ayudas nos lo hagan todo, ya que esto nos pasará factura y cada vez necesitaremos más ayudas y más rápido.
  • Otro afronatmiento a la dependencia es la mental. Nos referimos a ser capaces de dar valor a lo que se tiene y apreciar lo positivo de la vida. Una conversación agradable, un buen programa de televisión, una comida apetecible. Valorar aquello que aún puedes hacer y disfrutarlo desde la experiencia y la aceptación es lo que más diferencia a una persona dependiente con equilibrio emocional del que no lo tiene.

 

Consejos para mantener tu bienestar emocional siendo dependiente

 

  • Favorece tu autonomía. Intenta hacer todo lo que puedas por ti mismo, y pide ayuda únicamente en aquello que sea necesario.
  • Pide tiempo, si es necesario, para que puedas aprender a realizar el mayor número de actividades en un tiempo determinado por ti mismo.
  • Piensa en las propias facultades y úsalas, pero limítate a exponerte a aquello que puedas hacer sin riesgos.
  • Usa cuantas ayudas técnicas, personales y materiales necesites para mejorar tu calidad de vida.
  • Cuida tu autoestima.
  • Haz cosas para sentirte útil, aquellas que realmente puedas realizar.
  • Participa en actividades ocupacionales.
  • Asume responsabilidades y, sobre todo, sé honesto contigo mismo y con los demás.

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