La terapia ocupacional en geriatría se basa fundamentalmente en facilitar la autonomía de la persona mayor. Algo que resulta esencial para su salud, autoestima y calidad de vida.
Un terapeuta ocupacional no trabaja sólo con el paciente sino también con la familia, para poder ajustarse de la mejor manera a sus necesidades, sus habilidades y su entorno. Y quien mejor para conocer todo esto que las personas más cercanas.
Una vez detectadas estas necesidades, trabaja con la persona de manera individual, entrenando en primer lugar aquellas acciones que tienen que ver con la higiene como asearse, peinarse o vestirse.
El terapeuta ocupacional estudia qué es lo que necesita la persona para garantizar su autonomía. Parte de la valoración de las capacidades físicas, mentales y sociales de la persona mayor para ver con qué actividades de la vida diaria debe trabajar.
Además, enseña a practicar diversos tipos de ejercicios para mejorar el movimiento de las articulaciones o simplemente cómo sentarse, levantarse de la cama… y piensa en cómo adaptar el entorno a las necesidades del paciente. La organización y el orden es por lo tanto fundamental en este caso.
Por otro lado, con los pacientes que tienen una patología física, el terapeuta ocupacional se encarga de explorar su autonomía en las actividades de la vida diaria. En el caso de patología física, trabajamos conjuntamente con la fisioterapia. Sin embargo, cada disciplina tiene herramientas de intervención distintas.
Por último, con los pacientes que tienen disfunciones neurológicas o neuropsicológicas tratamos de compensar las dificultades que puedan tener en diferentes funciones.
Por ejemplo, una persona que sufre un ictus y tiene secuelas a nivel motórico también puede tenerlas a nivel neuropsicológico. En consecuencia, tendrá dificultades para comunicarse, discernir, concentrarse, atender instrucciones o planificar su día a día. Nosotros a través de la ocupación tratamos de mejorar estos aspectos.
¿Qué tipo de relación existe entre la terapia ocupacional y la fisioterapia?
Tanto desde el área de fisioterapia como desde el de la terapia ocupacional se hace una valoración inicial del paciente. La valoración en el fisioterapeuta concierne más al aspecto analítico.
La valoración del terapeuta ocupacional está más enfocada a diagnosticar las dificultades que puede encontrar esa persona a nivel de movilidad. Estas valoraciones se unifican para establecer objetivos de trabajo en común.
Después, hacemos un seguimiento de evolución de la terapia, sujeto a una reevaluación posterior para comparar los objetivos con los logros alcanzados al final del tratamiento. De esta forma, valoramos si es preciso continuar con la recuperación, si hay que hacer mantenimiento o si estamos en periodo de alta.




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